De Santa Cruz a Chile: las experiencias de Parque Patagonia para recuperar la fauna nativa

De Santa Cruz a Chile: las experiencias de Parque Patagonia para recuperar la fauna nativa

Biodiversidad-, El trabajo de restauración de fauna que se desarrolla en Santa Cruz cruzó las fronteras del país y llegó hasta Chile, donde representantes de Parque Patagonia participaron de un encuentro internacional dedicado a la recuperación de especies y ecosistemas.

El Congreso Internacional de Repoblamiento de Fauna Nativa se realizó el 5 y 6 de agosto en la Reserva Biológica Huilo Huilo, en Chile, y reunió a especialistas de ocho países para compartir experiencias, resultados y desafíos vinculados con la conservación, el repoblamiento y la recuperación de poblaciones de fauna silvestre.

Parque Patagonia formó parte de este encuentro y presentó cuatro experiencias desarrolladas en Argentina, relacionadas con investigación, monitoreo, translocación y recuperación de poblaciones de especies nativas.

Emanuel Jacquier, integrante del equipo de Parque Patagonia, destacó la importancia de participar de un espacio que permitió conocer experiencias desarrolladas en distintos lugares del mundo y, al mismo tiempo, compartir el trabajo que se lleva adelante en territorio argentino.

Cuatro experiencias para recuperar ecosistemas

La participación de Parque Patagonia incluyó cuatro experiencias que representan diferentes estrategias de conservación.

Una de ellas estuvo relacionada con el trabajo con pumas y fue presentada por José Bonomi. La propuesta abordó cómo la investigación puede convertirse en una herramienta para la conservación, incorporando además la dimensión social y el valor que tiene esta especie para las comunidades.

También se presentó la experiencia desarrollada con guanacos a partir de los aprendizajes obtenidos en diferentes procesos de translocación realizados en Argentina, entre ellos el traslado de ejemplares desde Parque Patagonia hacia El Impenetrable, en Chaco.

A estas experiencias se sumaron dos trabajos desarrollados específicamente en Parque Patagonia: la conservación y recuperación de poblaciones de coipos mediante acciones de manejo y translocación, y la restauración y conectividad de las poblaciones de chinchillón anaranjado.

Los proyectos parten de una misma premisa: en determinados territorios, proteger las poblaciones que aún sobreviven puede no ser suficiente para recuperar el equilibrio natural.

Conservar y restaurar

Desde Parque Patagonia explicaron que conservar implica proteger las poblaciones existentes y las condiciones necesarias para que puedan mantenerse, mientras que la restauración requiere intervenciones activas cuando las medidas de protección ya no alcanzan.

Estas acciones pueden incluir la recuperación de ambientes, la conexión entre territorios fragmentados, la reducción de amenazas o el traslado de ejemplares para fortalecer determinadas poblaciones.

Sin embargo, el objetivo no consiste simplemente en liberar animales en un determinado lugar. La intención es recuperar poblaciones capaces de mantenerse por sí mismas y restablecer las funciones ecológicas que cumplen dentro de los ecosistemas.

La conservación también involucra a las comunidades

Uno de los ejes centrales del encuentro fue la importancia de incorporar a las comunidades en los procesos de conservación.

Gerardo Cerón, coordinador de Relaciones Técnicas en Conservación de Rewilding Argentina, presentó en el Congreso la experiencia de reintroducción del yaguareté en Iberá y destacó que los proyectos de conservación necesitan contemplar el componente social.

Según explicó, la recuperación de especies debe estar acompañada por mejoras en la calidad de vida de las comunidades cercanas a las áreas protegidas.

Ese beneficio no se limita a los ingresos económicos. También incluye aspectos vinculados con el orgullo por el territorio, el rescate cultural y el vínculo emocional que las comunidades construyen con los procesos de recuperación de la naturaleza.

Esta mirada también se relaciona con el trabajo desarrollado en Parque Patagonia, donde los proyectos no se enfocan únicamente en una especie, sino que buscan recuperar ecosistemas completos y funcionales.

Para ello se trabaja con especies que cumplen diferentes roles ecológicos, desde grandes herbívoros y depredadores hasta otras especies menos visibles que también resultan fundamentales para reconstruir las relaciones naturales dentro de los ambientes.

Liberar animales es apenas el comienzo

Uno de los principales aprendizajes compartidos durante el encuentro fue que la liberación de un animal no representa por sí misma el éxito de un proyecto de restauración.

Después de una translocación comienza una etapa fundamental de seguimiento y monitoreo para determinar qué sucede con los ejemplares trasladados.

Es necesario conocer si sobreviven, si logran adaptarse e integrarse al ambiente, si se reproducen y si finalmente contribuyen al crecimiento de una población capaz de sostenerse sin intervención humana.

En este sentido, el éxito no se mide por la cantidad de animales liberados, sino por la capacidad de esas poblaciones para desarrollarse y recuperar sus funciones dentro del ecosistema.

El objetivo final es alcanzar poblaciones autosustentables, capaces de mantenerse o crecer por sí mismas y recuperar los roles ecológicos que alguna vez desempeñaron en esos territorios.

La experiencia llevada desde Santa Cruz hasta Chile permitió así poner en común conocimientos y estrategias de conservación, pero también reafirmar una idea central: recuperar la fauna nativa no significa solamente lograr que los animales regresen a un paisaje.

El verdadero desafío es conseguir que puedan permanecer, reproducirse y volver a formar parte de ecosistemas completos y funcionales, sin depender indefinidamente de la intervención humana.

Fuente: Agencia El Rompehielos.

Angel Hamer

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