Cueva de las Manos: un patrimonio que trasciende las pinturas y revela la historia de toda una región

Cueva de las Manos: un patrimonio que trasciende las pinturas y revela la historia de toda una región

Sociedad-, Cada año, miles de personas llegan al noroeste de Santa Cruz para conocer la Cueva de las Manos, uno de los sitios arqueológicos más emblemáticos de América y declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Sin embargo, las célebres pinturas rupestres representan apenas una parte de una historia mucho más amplia, que continúa en el paisaje de la cuenca del río Pinturas y en los numerosos sitios arqueológicos que la rodean.

Durante la última temporada, el Parque Provincial Cueva de las Manos recibió alrededor de 15.000 visitantes, una cifra similar a la de años anteriores, con una presencia equilibrada de turistas argentinos y extranjeros. Así lo confirmó el director del área protegida, Ricardo Vázquez, quien destacó el creciente interés por este patrimonio cultural único.

Mucho más que una cueva

Aunque las famosas siluetas de manos concentran la atención de quienes visitan el lugar, los especialistas remarcan que la importancia del sitio va mucho más allá de las paredes pintadas.

«Cueva de las Manos forma parte de una comunidad arqueológica integrada por 14 sitios. La importancia no está solamente en la cueva, sino en el paisaje y en el entorno que la rodea», explicó Vázquez.

Las investigaciones desarrolladas durante décadas permitieron establecer que la cueva funciona como el núcleo de una extensa red de asentamientos prehistóricos distribuidos a lo largo de la cuenca del río Pinturas.

Para ilustrarlo, el director propone una comparación sencilla: «Cueva de las Manos es como una localidad actual, pero milenaria. En lugar de calles y edificios, lo que permanece son aleros, cañadones y otros sitios arqueológicos que permiten reconstruir cómo vivían las comunidades que habitaron esta región hace miles de años».

Además, el sitio reúne prácticamente todas las manifestaciones de arte rupestre presentes en la comarca, convirtiéndose en un verdadero punto de encuentro desde el cual es posible comprender la historia de los antiguos pobladores de la Patagonia.

Un paisaje que también cuenta la historia

Uno de los aspectos que distingue a Cueva de las Manos es la estrecha relación entre las pinturas y el entorno natural donde fueron realizadas.

«El paisaje mismo es parte del mensaje», sostiene Vázquez.

Las escenas de caza y las representaciones de animales plasmadas sobre la roca cobran un nuevo significado cuando el visitante observa el cañadón, las bardas y la inmensidad de la estepa que permanecen prácticamente inalterados desde hace miles de años.

Al finalizar el recorrido guiado, es posible identificar frente a la cueva el mismo escenario que inspiró a quienes realizaron aquellas pinturas. Los senderos y miradores permiten comprender que las manifestaciones rupestres no fueron creadas de manera aislada, sino como parte de un territorio que aún conserva gran parte de su identidad.

Por ese motivo, la conservación del paisaje resulta tan importante como la preservación de las propias pinturas.

«No puedo mostrar una escena de caza si el paisaje donde ocurrió está dañado», resume Vázquez, al destacar que el patrimonio arqueológico y el ambiente forman una unidad inseparable.

Un patrimonio vivo y accesible

Cueva de las Manos comparte reconocimiento internacional con otros grandes conjuntos de arte rupestre, como Altamira, en España, y Chauvet, en Francia.

Sin embargo, existe una diferencia que convierte al sitio santacruceño en un caso excepcional: mientras aquellos permanecen cerrados al público y solo pueden conocerse mediante réplicas para garantizar su conservación, en Santa Cruz todavía es posible contemplar las pinturas originales en el mismo lugar donde fueron realizadas.

«¿Sabés cómo se llama esa burbuja acá? Patagonia», afirma Vázquez al explicar que el clima seco y las condiciones naturales de la región permitieron preservar este patrimonio durante miles de años.

Una experiencia que continúa en Parque Patagonia

Para quienes desean profundizar la experiencia, el cercano Parque Patagonia ofrece senderos, miradores, áreas de acampe y sectores destinados a la escalada.

La combinación de ambas áreas protegidas permite comprender la verdadera dimensión del territorio: un espacio donde arqueología, naturaleza y cultura conviven en un mismo paisaje.

Recorrer el cañadón, caminar por la estepa y observar especies que también aparecen representadas en las pinturas ayuda a entender que la historia de Cueva de las Manos no termina en las paredes de la cueva. Por el contrario, continúa viva en cada rincón del paisaje patagónico que la rodea.

Fuente: Agencia El Rompehielos.

Angel Hamer

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