Vía Crucis Submarino en Puerto Madryn
Sociedad-, Veteranos de guerra de Malvinas llevaron la cruz en una celebración única.
Más de 100 buzos participaron de la edición XXII del Vía Crucis Submarino en Puerto Madryn, una de las celebraciones más singulares de la Semana Santa a nivel mundial. La participación de excombatientes aportó un profundo sentido simbólico y emotivo a una de las celebraciones religiosas más singulares del mundo. La ciudad de Puerto Madryn volvió a ser escenario de uno de los eventos más impactantes de la Semana Santa: el tradicional Vía Crucis Submarino, que en su edición número XXII reunió a más de 100 buzos y cientos de espectadores en una ceremonia que combina fe, naturaleza y comunidad.
Esta celebración, única a nivel mundial, se realizó por primera vez en el año 2000 y cuenta con la bendición del Papa Francisco desde 2014, lo que la posiciona como uno de los eventos religiosos más importantes de la región.
Un recorrido entre tierra y mar
El Vía Crucis comenzó el sábado 4 de abril desde la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, frente a la plaza central de la ciudad, y avanzó por distintas calles hasta llegar al muelle Muelle Comandante Luis Piedra Buena. Allí, como cada año, tuvo lugar el momento más esperado: el tramo submarino.
A unos ocho metros de profundidad, buzos profesionales transportaron la cruz iluminada mientras un sacerdote relataba la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo utilizando un hidrófono, un micrófono submarino que permitió seguir la ceremonia tanto desde el agua como desde la superficie. El evento fue acompañado por kayakistas, embarcaciones y cientos de personas que se congregaron en la costa y el muelle, generando una atmósfera única que se intensificó al atardecer, cuando las luces de la cruz y los equipos de buceo iluminaron el mar. Una edición especial con fuerte carga simbólica
La edición 2026 tuvo una particularidad: por cuestiones organizativas, el Vía Crucis submarino se realizó el sábado, separado del tradicional recorrido terrestre del viernes. Por ello, las 14 estaciones se desarrollaron íntegramente en el muelle. A diferencia de otros años, en vez de un Jesús personificado por algún voluntario madrynense, la cruz fue transportada por veteranos de la Guerra de Malvinas. Ramón Carrera, excombatiente, expresó su emoción al participar: “Fue un privilegio, una forma de resignificar nuestra historia a través de la fe y la camaradería”. Entre los protagonistas habituales se destacó “Pinino” Orri, reconocido buzo local y pionero del evento, quien volvió a participar con su clásica escafandra. “El mar nos acompañó, estaba lleno de peces y con una claridad impresionante”, comentó tras finalizar la inmersión.
El Vía Crucis Submarino no solo es una manifestación religiosa, sino también un símbolo de identidad local que combina espiritualidad, tradición marítima y participación comunitaria, consolidándose año tras año como uno de los eventos más singulares del mundo.
Fuente La Opinión Austral


SUMATE COMO AUSPICIANTE 2974438071