Es campeona de jiu-jitsu y enseña a las mujeres defensa personal

Es campeona de jiu-jitsu y enseña a las mujeres defensa personal

Sociedad-, Milagros Lorenzo tiene 34 años, es entrenadora física e instructora de jiu-jitsu brasileño y, por segundo año consecutivo, realiza un curso gratuito de defensa personal para mujeres. A la primera clase asistieron más de 30 personas de todas las edades. “La mayoría viene porque siente inseguridad”, dice, confirmando que es posible convertir el miedo en defensa.

El silencio es concentración en el piso superior de Gracie Barra Comodoro. Se escucha el roce de los cuerpos contra el tatami, el sonido seco de una caída controlada y la respiración entrecortada de quienes intentan resolver un enigma físico que desencadenará en la victoria o la derrota. En el tatami está Milagros Lorenzo, una de las competidoras de jiu-jitsu más destacadas de la región que, a sus 34 años y 13 campeonatos ganados, decidió transformar el miedo en técnica y la inseguridad en empoderamiento.

Por segundo año consecutivo, Milagros lidera un curso gratuito de defensa personal para mujeres en el marco del Mes de la Mujer. La respuesta fue contundente: más de 30 mujeres asistieron a la primera clase, chicas desde los 14 años hasta abuelas de 65 que decidieron cambiar el miedo por acción.

Un arte suave

Milagros, desde hace cuatro años, es competidora de jiu jitsu y ha ganado 13 campeonatos en diferentes categorías. La mujer admite que siempre le gustó entrenar. Durante diez años, su mundo fue el CrossFit, una disciplina de alta intensidad en la que la competencia es contra el reloj y contra uno mismo. Sin embargo, hace un tiempo su pareja y también instructor, Mauricio, le propuso un desafío: probar el jiu jitsu brasileño (BJJ), y eso le cambió la cabeza.

“Me gustó la seguridad que me dio”, dice al recordar lo que sintió cuando comenzó a practicar este arte marcial. “Me cambió completamente, porque es trabajar de otra forma. Si bien uno, en crossfit, hace un entrenamiento de alta intensidad, acá se trabaja más bajo presión. Vos, en cross, competís solo o a veces en grupos y lo llevás de otra manera. Acá estás trabajando con una persona que te está presionando todo el tiempo; entonces, saber que vos sos capaz de un montón de cosas que no sabías, que te convertís, por así decirlo, en algo muy poderoso, que tiene el poder de controlar a un oponente mucho más grande, te da una seguridad tremenda y está buenísimo”.

Para Milagros, esa presión física se convierte en fortaleza mental, la misma que busca transmitir a sus alumnas. Es que, como dice, el BJJ es conocido como el «arte suave» porque su principio fundamental es que una persona más pequeña y débil puede defenderse con éxito contra alguien más grande y fuerte mediante el uso de la técnica.

La disciplina es una variante del jiu-jitsu tradicional, un arte marcial japonés centrado en la defensa personal. Su origen es brasileño (BJJ) y busca controlar al oponente mediante técnicas de suelo, proyecciones, luxaciones y estrangulaciones, sin usar golpes, permitiendo a una persona más pequeña dominar a una más fuerte. Fue la familia Gracie, en Río de Janeiro, la que lo popularizó, amoldando y cambiando ciertas técnicas para llevarlo al control en el suelo.

Milagros lo define como el arte suave de controlar: “no es lo que todo el mundo piensa, que vas a matarte a piñas y a patadas; todo lo contrario. Tenés el arte, el arte suave, justamente así se le denomina: controlar; trabajás con el error del oponente”.

Aprender a defenderse

Este es el segundo año que el gimnasio Gracie Barra de Comodoro Rivadavia realiza este curso gratuito para mujeres. La primera edición fue el año pasado, con unas 15 participantes, y este año el número ascendió considerablemente.

La primera clase del taller no se centró en golpes de puño o patadas espectaculares al estilo Hollywood, sino en un enfoque crudo y realista: situaciones que pueden suceder en la calle. ¿Qué pasa si me agarran del pelo? ¿Qué hago si me abrazan por detrás o me toman del cuello?

“Fuimos con lo más básico”, cuenta la instructora. “Armando y desarrollando una serie de técnicas que las chicas fueron probando. Lo trabajamos con las otras integrantes del equipo de Grace; les mostramos las técnicas dos, cuatro veces, y ahí las llevamos y acompañamos para que vayan desarrollando, que vayan probando a ver si les sale y demás, generando preguntas. Pero es lo más básico”.

“Por ahí lo que más consultaron fue: ‘¿qué hago si me caigo?’, ‘¿qué hago si me agarran del cuello, del pelo, me toman de los brazos?’. Esas fueron, más que nada, las preguntas que hubo en cuanto a lo que es el taller. Y fuimos con lo más básico: aplicar las técnicas. ¿Qué pasa si vos me vas a estar ahorcando? ¿Cómo salir de esa situación? ¿Cómo romper esos agarres? ¿Cómo sacarte a la persona de encima para poder salir corriendo?”

Chicas de 14 y 15 años y mujeres de más de 60 participaron de la primera clase. Todas llegaron por diferentes motivos, pero sí hubo un punto en común: la inseguridad.

“La mayoría viene por inseguridades, por incertidumbre, porque salen tarde del trabajo, porque tienen que pasar por ciertos lados. Nosotros, en sí, no queremos hacer leña del árbol caído de lo que pasó hace dos meses con Valeria; no es la idea para nada, porque nosotros lo hacemos todos los días, el año pasado lo hicimos y la idea del año próximo es volver a hacerlo. Pero la mayoría viene por eso, con inseguridad, justamente de andar en la calle”, explica en ese sentido.

El taller es un espacio de catarsis silenciosa. Mujeres que quizás nunca habían tenido contacto físico con un desconocido aprenden que el cuerpo humano tiene puntos de palanca que, bien utilizados, anulan cualquier ventaja de peso.

El mismo se dicta en un ambiente estrictamente femenino para garantizar la comodidad de las asistentes. Junto a Milagros, otras competidoras como Hanni Haley, Claudia Cárdenas y Estefanía Valdés actúan como monitoras, demostrando que la fuerza no reside en el volumen muscular, sino en el conocimiento.

El taller continuó este fin de semana y seguirá durante todos los sábados de marzo en forma gratuita. Aquellas que no pudieron asistir al primero pueden sumarse a los siguientes. El mensaje final de la instructora es claro: no se trata de buscar peleas, sino de evitarlas y de tener herramientas para defenderse.

Fuente: ADNSUR

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Angel Hamer

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